domingo, 18 de abril de 2010

Wixaritari - Huicholes Conociendo El Gran Nayar

OLLIMEZTLI SEXTO SOL - PEYOTE

Marakame Casiano canta a wirikuta

Viaje a Wirikuta. La tierra del peyote, la morada de todos los dioses (Nayarit)

Todo inicia en el pueblo de La Tristeza, Nayarit. Elmar-akamees don Francisco, hombre de gran sabiduría y sencillez. Es el guía espiritual de la comunidad. Sólo él puede ver al venado azul, Kauyumari, hermano mayor de los huicholes, y representante de los dioses. Es continuador de la tradición, "el costumbre", que con su fiel compañero Tetehuari, Dios del Fuego, conocen el destino de los huicholes.

Con don Francisco van los peyoteros, peregrinos, de su comunidad y del pueblo Salvador Allende. Todos se dirigen a Wirikuta.

Esta vez irán en camión hasta la entrada al desierto, y después caminarán varias horas para llegar al lugar sagrado a recolectar peyotes. Antiguamente todo el trayecto se hacía a pie.

En el grupo van dos niños con el rostro cubierto, requisito indispensable para quienes inician su primer viaje a Wirikuta.

Los peyoteros adornan sus sombreros con colas de ardillas, plumas de colores y, si es posible, plumas de guajolote, animal que heredó el nombre correcto del sol.

Desde el día anterior a la salida se abstienen de cualquier contacto sexual y reducen al máximo su consumo de alimento y bebida.

Para emprender el viaje, los huicholes realizan diversos rituales preparatorios para el encuentro con los dioses. La cacería del venado es el más importante. La cacería es un acto fundamental para protegerse de los peligros, así como para llevar a cabo la ceremonia en la que se ofrecerá la sangre del animal a los dioses en el lago detateimatinieri.

Durante tres días de trayecto de La Tristeza a Wirikuta, tomaron sólo agua y no cruzaron palabra alguna, suspendidos en un extraño estado de contemplación.

Ya en Wirikuta, el primer ritual de importancia es la confesión de los actos sexuales que los peyoteros han cometido a lo largo de su vida. se realiza cuando los peregrinos han alimentado al fuego. Tatehuari, dios protector de los huicholes.

Elmar-akamedirige la ceremonia donde los peyoteros se confiesan uno a uno, y anudan un lazo que, al final, es lanzado al fuego.

Mientras los peyoteros confiesan sus infidelidades, un joven con una vara golpea a los asistentes en las piernas para que no omitan ninguno de sus amoríos, todo en medio de risas y burlas. Los niños se burlan de los viejos y éstos de los niños. Las parejas no muestran celos ni resentimiento por lo escuchado.

Antes de llegar al lugar de los dioses, lo peyoteros tendrán que pasar a través de puertas míticas.

Después de la confesión se atraviesa la puerta donde chocan las nubes. Aquí los peyoteros pueden morir; pasan del estado profano al sagrado. Se paran en línea recta, mirando hacia Wirikuta; elmar-akamepasa sus plumas sagradas por el cuerpo de cada uno de ellos y pide a Kauyumari, "el hermano mayor", que les ayude a cruzar.

Luego de cruzar la puerta nos encontramos en la morada de "las Madres del agua",tateimatinieri, manantial de agua sagrada. Cerca se encuentra otro manantial sagrado,toi-mayau, morada de "las Madres de los niños".

En esta pequeña laguna los peyoteros dejan ofrendas en el agua: niericas -cuadros de estambre-, sangre de venado, plumas; es decir, sus objetos más valiosos y sagrados, traídos delkalihuey-o templo. Después elmar-akamepondrá un poco de agua en la cabeza de los asistentes.

Más tarde, los peyoteros llenarán sus bules con agua y los llevarán a sus comunidades, donde rociarán milpas, animales y a sus familias.

Al día siguiente se cruza otra puerta, Wakirikitema, donde se pide permiso a los dioses para entrar a Wirikuta. El guía realiza una limpia a todo el grupo y, acto seguido, entran en la meseta donde viven los dioses.

Ahí, en el ámbito sagrado, todos los peyoteros se ponen en fila, como verdaderos guerreros, y elmar-akamemira hacia el horizonte; divisa, escudriña, quiere encontrarse con el venado azul. Todos esperan; el momento es tenso. si elmar-akameno descubre al venado azul, la cacería habrá terminado y tendrán que regresar a casa con los costales vacíos.

De pronto elmar-akameempieza a caminar y los peyoteros lo siguen. Todos se dirigen al lugar donde él vio al mítico animal. Instantes después se detiene y hace una pequeña horadación en la tierra que esconde al primer grupo de peyotes, ojícaris. La cacería ha empezado. Cacería, porque el peyote es identificado con el venado sagrado.

El guía parte de los peyotes en pequeños gajos y ofrece uno a cada peregrino. Los huicholes cantan, agradecen y dejan ofrendas donde apareció el venado azul.

Una vez terminado el acto de comunión salen a buscar peyote, escaso por la rapiña urbana que profana el lugar sagrado.

Conforme encuentranjícuriscolocan sus flechas a un costado. De regreso los recogerán todos.

Por la noche se reúnen y alimentan al fuego. elmar-akamese sienta en unuweni, equipal sagrado, y canta lo que dicta Kauyumari. en su canto se reviven hazañas de los dioses y la creación del mundo, con ello los huicholes ayudan a su preservación. Danzarán toda la noche hasta el amanecer.

En la mañana, los peyoteros cantan hermosas canciones de despedida a los dioses y les piden que permanezcan ahí; luego partirán de regreso a su comunidad para realizar las ceremonias que completan el ciclo.

Esta vez la cacería ha sido abundante. Hay suficiente peyote para todas las ceremonias. Por ello todos regresan satisfechos con sus familias. Los recibimientos serán calurosos, y las fiestas se sucederán en un ambiente de alegría, optimismo y de buenos presagios.

PREGRINACION HUICHOLA

Diversos factores, como el aumento de la población, la falta de protección por parte de las autoridades a los lugares sagrados huicholes y la gran afluencia turística, han puesto en riesgo la peregrinación anual de la etnia al desierto de Wirikuta, en la planicie que antecede a las montañas donde se alza el legendario pueblo de Real de Catorce, San Luis Potosí.
Eugenio Porras Carrillo, etnólogo adscrito al Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Nayarit, advirtió lo anterior y agregó que esta ancestral peregrinación ha sufrido transformaciones importantes.

Las causas principales son el aumento en la densidad de la población, la construcción de carreteras, la parcelación de la tierra, la falta de protección por parte de las autoridades a los lugares sagrados y la gran afluencia de turismo, expuso el especialista, de acuerdo con el INAH.

El investigador subrayó que uno de los problemas más graves es la falta de respeto de turistas y jóvenes que a menudo visitan la zona, quienes sin conocimiento de las costumbres ancestrales huicholas, viajan a Wirikuta y arrancan de raíz el peyote, poniendo en peligro la reproducción de la cactácea.

Otro riesgo, a decir del estudioso de la cultura huichola, es que la población de los sitios aledaños se lleva las ofrendas dejadas en los lugares considerados como sagrados, lo que provoca en los wixaritari una sensación de que por eso los dioses no les hacen caso en sus peticiones y como consecuencia hay sequías o exceso de lluvia, que inunda sus cosechas.

Explicó que estas transformaciones se observan sobre todo en la cuestión de procedimiento, y un primer aspecto es que una gran parte del viaje hacia Wirikuta ahora se realiza en automóvil y dura tan sólo una semana, “a diferencia de hace algunos años, cuando se hacía a pie y se prolongaba hasta dos meses”, explicó el especialista.

Desde hace miles de años, cada otoño, al terminar la temporada de lluvias, los huicholes o wixaritari, como se autonombran, realizan una peregrinación de más de 400 kilómetros con punto de partida en la Sierra del Nayar y hacia Wirikuta, en busca del peyote.

De acuerdo con la tradición, la peregrinación hacia Wirikuta, que deben realizar al menos cinco veces en su vida, significa para los huicholes un rito de iniciación en el conocimiento de los secretos y misterios de la historia de sus dioses y sus ancestros además de que, por generaciones, ha permitido reforzar los lazos familiares y sociales.

En octubre, cientos de indígenas huicholes dejan por unos días sus humildes viviendas de la Sierra del Nayar, para iniciar la peregrinación hacia el desierto de Wirikuta.

un profuno respeto y la mas grande almiracion a toda la tribu huichol k emprende su camino rumbo al cerro del quemado donde seran varios días de ayuno, largas caminatas entre barrancas y el desierto, noches a la intemperie... asi su sus rituales sagrados alos dioses...